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El enfoque adaptógeno de la terapia floral

En la terapia floral se utiliza clásicamente la esencia vibracional de la flor para que ésta nos armonice entorno a un tema. Por ejemplo, si alguna persona es demasiado distraída o “vive en las nubes”, le damos Clematis del sistema de Bach en el preparado para que lo ayude a aterrizar y disfrutar del presente, en lugar de dormir con los ojos abiertos.

 

Como todas las flores del sistema de Bach y de cualquier otro, Clematis representa un símbolo, en este caso la desconexión. Lo que hace la flor dentro de nosotros es resonar con todo lo referido a este tema, removerlo y limpiarlo, permitiéndonos llegar a un nivel ideal de conexión. Es decir, con sus frecuencias nos aterriza, pero es imposible que nos deje en un estado absolutamente “terrenal”, olvidando lo otro, ya que todas las esencias vibracionales son adaptógenas, o sea que nos dejan en el punto medio, jamás nos llevarán a un extremo patológico.

 

Todo terapeuta floral sabe lo anteriormente expuesto. Sin embargo, no se ha hecho el hincapié suficiente en esta idea, dándole una cualidad casi anecdótica. Lo cierto es que si trabajamos con conciencia de este hecho, podemos utilizar las esencias desde su punto de vista adaptógeno para aportar más en la sanación. Para ilustrarlo, volviendo a Clematis, he visto sorprendentes resultados en gente que la consume no para “aterrizar”, sino para “despegar” en cierta forma. Supongamos que hay una balanza la cual tiene en un lado la excesiva terrenalidad y falta de mundo interior, y en el otro lado la ensoñación e idealización patológica. Al trabajar la “desconexión”, la balanza se equilibra en el sentido que sea necesario y nos deja equilibrados, en el punto medio exacto. 

 

Sin embargo, pareciera que se enfatiza demasiado en el aspecto de "eliminar cosas malas" que tienen las flores. Incluso, en jerga terapéutica se dice que alguien es "Clematis" cuando encaja con su apsecto negativo, pero nunca se le dice así a alguien que esté en un estado de conexión armónica. Olvidamos que son una moneda de dos caras y, como solemos hacer los humanos, nos quedamos pegados en la negativa en lugar de reconocer el fenómeno en su globalidad.

 

Ilustrando la idea central, si una persona está trabajando Centaury, referente al sometimiento, el “esclavo” por decirlo de forma gráfica; al consumir Vine que normalmente se le receta a las personalidades tiránicas, puede cultivar su tirano interior y así equilibrar a su eje gobernador/esclavo. 

 

Las esencias vibracionales son remedios maravillosos a los que aún no se les conoce su verdadero potencial. Éstas, al no ser químicas, son absolutamente inocuas e incapaces de producir desarmonía. Gracias a estas bellas propiedades es que podemos utilizarlas no sólo viéndolas como herramientas que eliminan patrones “malos”, sino también como maestras que nos enseñan y ayudan a cultivar nuevos aspectos de forma responsable y amorosa.

 

Este enfoque nos recuerda que todo tiene algo que enseñarnos. No porque seamos "esclavos" debemos odiar al "tirano". Todo lo contrario, la sanación sucede cuando ambos se reconcilian.

 

Martín Calbacho

 

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Comentarios: 3
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